El Flaco: segunda parte, una carpa para Nasrudín

El Flaco se enfrentaba a uno de los momentos más difíciles: saber si el teatro era para él…

Si quieres conocer la primera parte de esta historia puedes hacerlo aquí: https://losotrosterritorios.art.blog/2020/05/28/el-flaco/

“Después de que nos separamos con la Ailín, construí primero a mi Nasrudín, al chiquitito, y luego un teatrito chiquito que se abre, que después me enteré que tenía un nombre, que es una técnica japonesa, yo en ese momento no tenía ni idea. Entonces me iba a 4 restoranes de Tepoztlán a contar los cuentos, contaba uno en una mesa, otro en otra, y así… la gente se paraba y me seguía para escuchar el que seguía. Y después pasaba el sombrerito, y así sobreviví los nueve meses que duró mi embarazo de mi nueva obra solo.
Entonces vivía en Amatlán, me iba caminando hasta una poza de agua que está detrás del Cerro Ventana, y me llevaba la ropa que tenía que lavarme, el mate y las maderitas para tallar mis cabecitas. Y ese fue el viaje iniciático más increíble que hice. Porque caminaba por esos jardines hermosos, me sentía bendecido de estar ahí en la tierra, pedía permiso a los guardianes de la tierra para pasar, caminaba media hora hasta la poza de agua, lavaba mi ropa, la colgaba en los matorrales hasta que se secaba, me bañaba en esa agua helada, comía una frutita, me tomaba unos matecitos hasta que se secaba la ropa… Ese camino lo hice todos los días durante 9 meses, y en el camino en esa media hora de caminata me bajó toda la historia, todas las canciones, porque la obra está cantada más que contada, muchas vidalitas, musiquita de nuestra tierra. Bajó todo el huracán de todo lo vivido en este viaje, de las fronteras, de toda esta cosa pachamámica tan divina, encontrar a toda esta gente que trabaja para que no haya más pesticidas ni fronteras. Así apareció “La Recreación” que fue la primer obra que yo actué, yo escribí, yo produje y yo me dirigí.


Teatro sin títeres…


Por eso se llama “Teatro Artimañas” porque es teatro con arte y con mañas, para poder contar la historia yo sólo. Solo como titiritero no la hacía. En la obra soy un juglar andino que cuenta la historia de la creación de la tierra. Puro canto chamánico y vidalitas divinas. Hace 25 años que estrené esa obra, en el 94 en un festival internacional. Y me fue mejor que divino. Fue lo máximo que me pudo haber pasado. Porque significaba que esto es lo mío, con o sin Ailín! Y esa es la obra que presenté en La Realidad y Roberto Barrios.

Cuánto tiempo hiciste esa obra?

La sigo haciendo! Tengo funciones la semana que viene. Querés venir?


No sé si voy a estar por aquí…

Bueno, pero si estás vení. Después que la estrené me salieron giras por todos lados y pude pagar mis deudas. Renové mi visa demorada.

Claro, cómo hacías con la visa? Cómo te quedabas tanto tiempo en México?


Yo entré como turista, y al mes de estar en México, Pablito Cueto nos contactó con Hugo Iriar que es un gran dramaturgo mexicano, que estaba haciendo un proyecto donde se hablaba de todas las actividades culturales de la UNAM. Y nos dijo que tenía problemas con el montaje y nos pidió que le echemos una mano, le hicimos una revolución en el montaje! Lo logramos! Quedó estupendo! Entonces el director de divulgación cultural de la UNAM, el maestro Aura, que era un genio, escribió de su puño y letra la carta a la gobernación diciendo que era importantísimo que nosotros nos quedáramos en México. Y ahí cambiamos a la FM3, al mes de haber llegado a México. Nosotros jamás tuvimos problemas con la visa, en ningún país, los títeres abrieron todas la puertas que se tenían que abrir. Lo que me había pasado fue que no pude renovar la FM3 y ahí tuve que pagar unas multas.


Después de la función pagaste las multas y listo?


No sin antes conseguir una cita con el director de Migraciones… y llegar a la cita y levantar a Narudín con la mano…


-No mames…


Si… y el tipo mirando que no sabía a quién de los dos dirigirse jajaja. Y Nasrudín le dice “mire él es mi titiritero, se lo presento” y yo lo saludo con la izquierda porque en la derecha tenía a Nasrudín, una cosa así medio rara, y le Nasrudín sigue “él se ocupa de todo en este teatro, hace mi vestuario, los teatritos, las escenografías, compone la música, busca dónde grabarla, va a conseguir las funciones, graba todo, carga las maletas, arma los teatrinos, da la función, y entre tanta actividad no tuvo tiempo de renovar su visa y yo lo menos que puedo hacer yo es venir a dar la cara por él, después de todo lo que él hace por mí”


El tipo no podía creer lo que estaba escuchando…


No podría creer. Entonces dijo permítame un momentito, marca un número y dice “si fulano podrías venir”, y se abre una puerta y aparece otro señor, y nos dijo “el señor los va a acompañar a hacer su trámite” Muchas gracias. Y nos hizo pagar la multa. Le chu## un huevo todo. Pero nosotros hicimos el gesto jaja. Hice muchas travesuras con Nasrudín. Con Nasrudín le pedí la mano de la Pau a su papá. En un restorán reeee cheto.


Ella es mexicana?


Si, pero su papá de Costa Rica y su mamá de Colombia y su abuelo de Panamá. El viejo ya sabía que nos íbamos a casar con la Pau, pero yo quería cumplirle con esa formalidad, pues porque yo sé que así se hace por aquí. Estábamos en el restorán, comimos, lleno de gente y en un momento le digo, “oye Guido mira en realidad el motivo de este encuentro es porque yo necesito pedirte algo, no te preocupes que no es dinero, pero como es un momento muy importante yo se que en estas ocaciones tendría que haber alguien de mi familia también aquí, y la única persona de mi familia que tengo aquí es él” y meto la mano en el morral y saco a Nasrudín. Entonces todo el restorán se dio vuelta. Fue muy incómodo para mí, para él y para todos.


Y lo hiciste igual!


Ni modo que lo guardara… ya estaba ahí. Nasrudín dijo “fíjate él es mi titiritero”, Nasrudín siempre daba la cara por mí, “míralos, mira bien a tu hija y al flaquito, míralos si no se nota que están enamorados, y él se quiere casar con ella, por eso, yo vengo a pedirte la mano de tu hija para que se la des mi titiritero” Y el Guido divino dijo “la mano y todo lo demás” Entonces Nasrudín fue y le dio un beso al viejo y se guardó. Y ya la gente siguió en su pedo y nosotros volvimos a lo nuestro.


Te odió por ese momento?


Me amó! Yo no tuve papá y ese fue mi papá mientras estuvo vivo. Era arquitecto y yo estudié arquitectura, era virgo igual que yo. Un amor de viejo.


Estudiaste arquitectura?


Estudié arquitectura un año. Estudié en realidad cuando era niño porque mi juguete preferido eran los rastys, los ladrillitos. Siempre pedía que me regalen eso. Me cansó el cinismo de los docentes de arquitectura se creen que todos son ricos. Dije yo me voy de acá antes de matar un profe. La verdad es que no me dio el cuero para seguir estudiando.
Como me voy por las ramas! Soy igual que mi mamá! Siempre le critiqué eso y soy la versión ampliada y mejorada. Y así fueron mis andanzas titiritescas y bueno llegó el momento del casamiento con la Pau.


En Huehue…


En Huehue… debajo del ámate, 350 invitados, vegetarianos estrictos…


Dónde vivían?


En nuestra combi, en Huehue. Cuando empezamos a salir yo vivía en Amatlán, pero luego nos compramos nuestra combi y dimos algunas vueltas. Salimos en la Caravana, llegamos a Chiapas y ahí dijimos si seguimos en la Caravana volvamos por nuestra combi y nuestras cosas, porque ya era mucho amontono de gente y de jugadores.


Cuántos eran en la caravana?


Salimos 13, por eso el Coyote decía que éramos en 13 y 20.


Contame de Chiapas, para qué fecha llegaron?


Llegamos para el Intercontinental Contra el Neoliberalismo (https://enlacezapatista.ezln.org.mx/1996/06/09/invitacion-al-encuentro-intercontinental-por-la-humanidad-y-contra-el-neoliberalismo/)

Yo presenté La Recreación en Roberto Barrios, en el medio del bosque, había tablones del mismo bosque y un templete dónde era el escenario. Y yo me puse el Paliacate… y en vez de decir Teatro Artimañas les da la más cordial bienvenida, esta es la tercera llamada… dije el Sub-comandante Flaco les da la más cordial bienvenida… y cuándo me dí cuenta de lo que dije y bajé del escenario y empecé a caminar entre toda esta gente, abuelos, pensé que irreverente, quién me creo yo que soy para autodenominarme sub-comandante, estoy para el cachetazo, cómo se me ocurre, entonces yo venía cantando mi vidalita, saludando a los niños, a los abuelos, subí de nuevo al escenario, dejé la maleta, me saqué el paliacate y seguí con la historia. Muchos no hablaban español, la lectura que muchos hicieron de la obra fue lo que vieron visualmente y de la emoción que yo estaba mandando con las canciones. Y cuando terminó vinieron estos ancianos a darme las gracias, fue precioso.


Y ahí estaba el entonces llamado Sub-comandante Marcos?


No, porque eso fue el Roberto Barrios. Le llamaban Aguascalientes a las mesas de trabajo. En las diferentes comunidades zapatistas de Chiapas había distintas mesas para trabajar distintos temas en contra del neoliberalismo a favor del humanismo.


Divino los nombres de todo, poético…


Bellísimos. Poéticos. Lúdicos. Fue la revolución de la poesía la que hicieron ellos. Una guerra poética, con ametralladoras de maderas, querés una metáfora más fuerte que esa?
Entonces llegamos a La Realidad esa noche con la caravana, 11 de la noche, un diluvio! Ellos ya sabían que iba a llegar la Caravana del Arcoiris de La Paz. Y por supuesto se suben zapatistas a revisar la combi. Y luego nos dicen: bienvenidos a La Realidad. Nos bajamos y nos enterrábamos en el barro. Hacías un paso y ya salía el pie sin el zapato, el próximo salía sin la media, y así fuimos llegando con el barro hasta la rodilla. Y llegamos a esa comunidad indígena, divina, todos vestidos de domingo, preciosos, bailando “la del moño colorado, me trae todo el día mareado” no me voy a olvidar nunca esa canción. Fellini ahí se corta las venas y dice no me dedico más al cine, me voy a hacer empanadas al valle calchaquí. Porque esa imagen…


No existe…


No existe. Al otro día salió el sol espectacular. Salir y ver eso de día, con esas montañas, y esa gente tan linda, y salir a las mesas de trabajo. Había una manta en el templete, que habían traído los gringos, el comité que venía de EEUU a ese encuentro, una manta con el dibujo de la estatua de la libertad que decía “nobody is illegal”. Y ese día o al siguiente hice la obra. No había electricidad en el pueblo. Con el convertidor de energía del camioncito de la Caravana fue que reprodujimos el audio. Y después en el templete, en el mero acto-acto dijeron aquí está también la caravana del Arcoiris por La Paz y ahí subimos todos y yo subí con mi Nasrudín a decir que todos íbamos en una Caravana de sueños. Y de ahí tengo la foto con el Sub-comandante Marcos.


Hablaba Nasrudín o hablaba el flaco?


Nasrudín… y luego guardé a Nasrudín y me pasaron una guitarra y cantamos “Cambia todo Cambia”


-No la podías creer…


Uno de los momentos más bellos de mi carrera…


-El Flaco quiere buscar su foto con el entonces llamado Sub-Comandante Marcos… y saca de un -literal- baúl de los recuerdos un álbum de fotos… Y me va mostrando fotos de su obra -La Recreación- mientras me la va contando, esa parte de la entrevista no la transcribo para no spoilear… Pero si alguna vez tienen la oportunidad, no dejen de ver La Recración de Sergio Guevara.


Y después de Chiapas?


La idea era seguir con la Caravana, pero cuándo íbamos camino a despedirnos de la gente de Huehue, vimos que se retaba un localcito en el pueblo, en Tepoz, y lo rentamos. Y nos pusimos “El Café de los Buenos Tiempos”, que existe todavía. Fue divino, una experiencia divina. Ese tiempo había una sola caseta de teléfonos, y recién aparecía el e-mail. Entonces en Tepoztlán si te ibas a encontrar con alguien y no llegaste, no tenías modo de avisarle. Entonces en el cafecito teníamos un pizarrón donde la gente ponía el nombre de la persona para quién tenía un mensaje, y nosotros le dábamos una tarjeta para que escriba su mensajito. Y después llegaba la otra persona, veía su nombre en el pizarrón y decía tengo un mensaje para mi, nosotros buscábamos en la letra y le dábamos su mensaje. Un punto de encuentro divino. La gente nos amaba. Teníamos también una cartelera de anuncios, “busco tal cosa, vendo tal otra”. Y rentábamos una casita aquí en Tepoz. El cafecito fue un golazo.


-Y cómo terminaron en la montaña de nuevo?


Cuál montaña? La montaña sagrada? Porque lo compró la mamá de la Pau. Ahí construimos la casita, con barro y todo. Fueron realmente buenos tiempos.


-Ella también hacía teatro?


No. Ella hacía de todo. Es acuariana, una visón increíble de todo. Cuando el cafecito ya funcionaba a control remoto, bueno justo a mi me salían festivales y giras por todos lados.


Así llegaste a los festivales de argentina?


No, en realidad eso fue personal, porque yo quería conocer a los titiriteros argentinos. Entonces fuí al festival de Cosquín. Un festival de titiriteros juglares, como 500 éramos. Fue divino, y cuando volví tenía mil invitaciones a participar de más festivales. Porque allá hay una red de festivales muy grande. Y le dije flaquita me voy, y ella me dijo ve, y entonces ella se fue a su gira, a hacer India-Tailandia-Bali a buscar materia prima para su producción, ella hacía joyería y ropa. Y yo me fui tres mes para Argentina y deliré a ver el trabajo de los compañeros. El país estará muy mal pero hay un Instituto Nacional del Teatro que algo hace.


-En que año fue?


Creo que en el 2003.

Y el Nasrudín gigante desde cuándo lo tenés?


Ese lo estrené en el año 2001. Justo ese año… y todo el mundo le decía Osama…podés creer? Pedazo de ignorantes…


-Jajaja no te puedo creer! Y llevaste a Nasrudín gigante para allá?


Me llevé al Nasrudín gigante yo solo… me cobraron exceso de equipaje hasta en el ascensor! Una locura… di mil millones de funciones y salí tablas… pero quién me quita lo bailado?! No sabés lo divino que fue ese viaje. Empecé en El Dorado, Misiones, donde conocí al hijo de Melchor. Después Tucumán, San Luis, San Juan, Mendoza. Después me fui para Córdoba, Buenos Aires, de nuevo Córdoba. Así pim pum para todos lados. Y unos públicos! Divinos! Di una función de Nasrudín en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo. Y de fondo tenía la foto de todos estos chicos divinos que no sabemos bien qué les pasó.


-Fuerte…


Fuerte, fuerte! Recontrafuerte! Estuve en el comedor de los pibes, en un momento digo: quién me convida un mate? Me doy vuelta y tenía como 60 mates… no sé… se me hizo tan divino! Estuve en el teatro las Catalinas Sur. Cuando vuelvas a Argentina ve a ver lo que sea que estén dando, porque es una cosa impresionante!


Ok! Lo tengo en cuenta! Y contame un poquito de Oztopulto…


Al principio fue el anhelo de encontrar un espacio para poner mi carpa, porque con el tiempo pude tener mi carpa. El maestro Di Mauro, el que me había dicho que lo de Nasrudín no, él decía que al final del viaje todo titiritero tiene encontrar su lugar y cuando encuentre debe tener una sala estable.


Estás de acuerdo con eso?


Siempre estuve de acuerdo con eso y siempre quise una sala estable también, hasta que se apareció la idea de la carpa, porque también la puedo mover, y uno ya es medio gitano… Y la carpa siempre me gustó porque yo de chico me quería escapar con un circo jaja. Y tuve mi carpa e invité a mil amigos a trabajar a la carpa y deliramos en todos los colores con eso. Yo quería un lugar en Tepoztlán dónde poder armar más constantemente la carpa sin pagar una locura de renta a quién sea. Entonces cuando finalmente nos separamos con la Pau, y teníamos el tesorito de la casita que construimos juntos y había que repartirse ese botín, me puse a buscar un terreno. Me puse a buscar por el google-earth y vi este terrenito y dije wow era el único sitio de todo Tepoztlán que tenía un espacio plano dónde entraba mi carpa. Averigüé quién era el dueño, y lo conocía de tantos años de vivir por acá, y entonces me puse a hablar con los amigos, porque siempre estuvo la idea de tener un proyecto. Esa idea estaba desde hacía 20 años. Yo creo que cuando uno está cultivando un sueñito es porque sabe que va a pasar, sino es una fantasía animada de Walt Disney. Yo creo que hay una contundencia en el sueño que creo que es lo que finalmente lo vuelve verídico. Y mira que tan verídico es.


Qué tan verídico es?


Un amor! Y cómo te imaginás que va hacer más adelante?


Yo me imagino una vejez hermosa. Porque si a mis 55 años soy tan felíz, si sigo así y vivo no sé hasta los 80… hice un pacto con el cielo, a mí teneme acá todo lo que quieras pero bien. Mi mamá se sentó a dormir la siesta, mirando una monjita que rezaba por cadena nacional y así se murió. Una mujer increíble. Sacó la familia sola, con 6 hijos. Porque después que nací yo mi papá se fue y nunca más volvió.


Nunca lo conociste?


Si, a los 22 años. Fui a verlo yo.


A dónde?


En un pueblo en la provincia de Salta. Y tuve suerte que no estaba su mujer, porque ella le había negado a mis hermanos cuando intentaron ir. Porque se ve que ellos tuvieron hijos que no sabían de nosotros. Era todo un tema porque ella era empleada en casa y se fueron juntos. Yo ni sabía dónde vivía sólo que vivía en ese pueblo. Y volviendo de un viaje a Bolivia con unos amigos, mi mejor amigo de toda la vida que sabía toda la historia, me dijo “acá vive tu viejo, lo vas a conocer”. Y empezamos “estamos buscando a fulano de tal… ah sí vive allí” y me llevaron de los pelos mis amigos, y me dijeron “vamos a estar acá viendo que toques el timbre y entres”. Y toqué y salió un señor y dije este no es… Le digo “estoy buscando a tal persona… si, soy yo” Casi se infarta el tipo. Y le dije que sólo venía a conocerlo, a ver cómo es, porque tengo intriga, es mi curiosidad de saber cómo es mi papá. Hablamos de cualquier estupidez, del clima… y chau. Ese fue el encuentro con mi padre. Muchos años después lo traté en terapia. Cuando él se fue yo tenía 20 días, la verdad no sentía nada, ni amor ni odio. Mis hermanos si. Ellos vivieron la falta. Yo me reía… hasta que llegué a terapia… La verdad que en ese encuentro me saqué un peso de encima. La vida es cuestión de creer o reventar. Ahora cuando estaba tan feliz, aquí, que es mi lugar, que cuando entro veo mi carpa con el banderín y la montaña detrás, y todo eso. Me dio el bajón, esta enfermedad que me hizo dudar que todo esto sea cierto. Perdí todas las ganas de hacer nada, todos mis proyectos se caían. Fue un bajón. La fiebre… y luego descubrir el verdadero motivo de todo esto, mi hígado afectado. Y dije qué alivió no más era una hepatitis, nada, nada que no se pueda curar. Y dije que ahh si era eso nada más, agárrense que ahora voy. Y escribí una obra nueva después de 5 años de estar sin escribir, y hacer un festival después de 5 años de no hacer festivales. Yes! Roberto Art lo dijo:

«El futuro es nuestro por prepotencia de trabajo«


Con esa frase se terminó nuestra charlita, mi segundo mezcal y como el quinto del Flaco, y ahora se termina también este relato.
Caminos que se entrecruzan, historias que se dan la vuelta en cada esquina, personajes de ensueños muy verídicos y contundentes, charlas esperanzadoras, muñequitos, magia, arte, humor, mezcal y mucho más tiene nuestro amigo titiritero, si vas por Tepoztlán no dejes de visitar la carpa de Nasrudín, quién sabe, quizás ahí te recuerdas de tu sueñito y esta vez su titiritero te lo concede. A mí no me sorprendería.
Espero verles en el camino, hasta la próxima.

#LaOtraJulia

#LosOtrosTerritorios

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